«Papá, ¿para qué es esa botella de leche?»
«¡Para tu puré del mediodía! Por cierto, querido hijo, mamá y papá se esfuerzan mucho para que comas fresco y ecológico en casi todas las comidas. Quizá va siendo hora de que tú también metas las manos en la masa, ¿no?»
Buena idea. Además de facilitar quizá un poquito la tarea de quien cocina, tiene varias ventajas:
- La autonomía está en el centro de los métodos educativos más avanzados. ¿Hay un grado de autonomía superior a saber prepararse la comida? Bastantes adultos ni siquiera han llegado ahí.
- Las técnicas culinarias también pueden verse como juegos de desarrollo psicomotor que exigen concentración y destreza. Eso no significa jugar al tenis con un limón y dos sartenes.
- Quizá conocer lo que ocurre entre bastidores del puré haga que tus hijos disfruten más comiéndolo. Ya no será una papilla informe, sino el resultado de una química cuyos secretos habrán practicado.

Un fragmento de «Martine cocina», no de «Martine dirige un laboratorio clandestino». Martine es la protagonista de una colección infantil francófona.
Falta decidir qué tareas darles. Para no equivocarte con las dosis de responsabilidad, aquí tienes un resumen por edades de las recomendaciones de Casey Seidenberg, experta en nutrición y educación.
De 0 a 2 años: espectadores implicados
A esta edad conviene tocar con los grandes ojos curiosos más que con los pequeños dedos torpes. Instala al niño en un puesto de observación seguro, en el suelo o en su trona, lejos de todo lo que queme o corte. Puede jugar con utensilios resistentes y seguros, como cucharas de madera o recipientes de plástico.
De 2 a 3 años: iniciación culinaria
Antes de meter las manos en la masa, enséñales a lavárselas siempre: es la base de la higiene en la cocina. Prepara una plataforma estable para trabajar de pie ante la encimera o el fregadero. Y prepárate también para no enfadarte si lo ensucian todo. Todavía no tienen coordinación suficiente para haber esparcido a propósito esos trozos de plátano alrededor del fregadero.
Tareas apropiadas
- Lavar ingredientes.
- Acercar ingredientes.
- Pasar un paño por la encimera.
- Tirar residuos a la basura.
- Centrifugar la ensalada: ¡pasión por la centrifugadora!
- Romper hojas de lechuga.
- Separar brócoli o coliflor en trozos pequeños.
- Untar mantequilla con un cuchillo sin filo.
- Cascar un huevo con tu ayuda.
- Batir una mezcla con tu ayuda.
- Amasar.
Ideas de recetas
Las masas dulces que pasan por el horno suelen dar mucha alegría. ¿Qué hay mejor que mezclar buenos ingredientes, meterlos en el horno, esperar y degustar por fin un delicioso pastel de chocolate, una galleta o un bizcocho? El original también proponía probar la mezcla con el dedo; véase la aclaración de seguridad alimentaria al final.
De 4 a 6 años: la cosa se pone seria, pero no peligrosa
Llega el momento de aprender a utilizar utensilios de cocina de verdad. Pero conviene mantenerse lejos del calor de los fogones y del horno.
Tareas apropiadas
- Mezclar los ingredientes de una ensalada.
- Pelar patatas cocidas, mandarinas o huevos duros.
- Exprimir naranjas o limones.
- Chafar fruta o verdura cocida, o plátanos crudos.
- Cortar hierbas con tijeras.
- Engrasar un molde.
- Medir cantidades con tu ayuda.
- Usar la batidora con tu ayuda.
- Poner la mesa.
- Cargar el lavavajillas. El original también incluía poner la pastilla de detergente y arrancarlo; la pastilla debe quedar en manos de un adulto, como se explica abajo.
Ideas de recetas
Las galletas y los pasteles siguen funcionando. Para evitar una sobredosis de azúcar, también podéis elegir mezclas sin cocción: guacamole, tzatziki, granola o ensaladas variadas.
De 7 a 77 años: cada día se aprende algo
Cada niño —y cada adulto— tiene su grado de juicio, habilidad e interés por la cocina. Ajusta las responsabilidades de tu ayudante en miniatura según tu propia valoración de sus capacidades.
Tareas por descubrir, de las más accesibles a las más delicadas
- Utilizar utensilios cortantes como el pelador.
- Servir porciones de platos muy calientes, como un gratinado o una sopa.
- Utilizar la vaporera.
- Utilizar la batidora.
- Utilizar los fogones, empezando por platos sin ebullición, como huevos revueltos.
- Utilizar el horno, empezando por ingredientes pequeños sobre papel de hornear.
- Hacer una lista de la compra a partir de una receta.
- Iniciarse en el manejo de cuchillos de cocina.
- Comprender los principios de seguridad alimentaria.
¿Dónde encontrar ideas de recetas?
¡Qué magnífico vehículo de exploración es la cocina! Permite viajar por países y continentes, investigar el pasado y el futuro, estudiar física, química, biología… ¿Por dónde empezar?
No dudes en elegir al azar. Seguro que hay algún recetario por casa o en la biblioteca. Hojeadlo juntos y lanzaos cuando algo os inspire, dentro de vuestras capacidades combinadas.
Busca también en el patrimonio gastronómico familiar. Comparte tu receta favorita. ¿Pasta con queso rallado? Sí, cuenta. Recuerda los platos de tu infancia y trata de localizar las recetas. Seguro que algún abuelo, tío o tía estará encantado de transmitir ese conocimiento.
El artículo original también invitaba a compartir preguntas, recetas y libros adecuados en el grupo francófono de Facebook de Le Paternel.
Foto: Hannah Tasker.