Le Paternel

Edición traducida y actualizada

El primer corte de pelo del bebé: ¿cuándo, por qué y cómo?

Hay bebés que nacen con melena de anuncio de champú. Otros pasan meses cuidando tres pelitos muy valiosos. Después cambia la textura, aparece un rizo y, un día, surge la pregunta: ¿ha llegado la hora de cortar?

El primer corte tiene una parte práctica y otra sorprendentemente emotiva. Solo ibas a despejarle el flequillo, pero al terminar parece más mayor. Algunas ideas para vivir ese momento sin convertir la peluquería en un campo de batalla.

¿Cuándo hay que cortarle el pelo?

No hay un cumpleaños obligatorio para sacar las tijeras. El pelo crece a ritmos distintos y puede cambiar durante los primeros años. Un bebé con mucho flequillo quizá necesite un retoque bastante antes que otro que apenas tiene pelo.

Las tradiciones familiares también pueden marcar el momento. Hay familias que celebran el primer corte dentro de una costumbre cultural o religiosa; otras esperan a que el pelo resulte incómodo. Si no tienes una tradición concreta, la comodidad es un buen criterio.

¿Le cae constantemente sobre los ojos? ¿Los enredos hacen desagradable el cepillado? ¿Un pequeño recorte facilitaría el lavado y el secado? Son preguntas más útiles que saber si los demás niños de su edad ya han ido a la peluquería.

¿Por qué cortarlo y cuánto?

No hace falta cambiar de imagen por completo. Puedes pedir que despejen el flequillo o repasen las puntas. Explica antes de empezar si quieres conservar los rizos o el largo.

El pelo largo no es exclusivo de las niñas ni el corto es obligatorio para los niños. Lo importante es que tu hijo esté cómodo y que el cuidado encaje en vuestra vida familiar. Las opiniones ajenas sobre cómo debería verse un niño o una niña no tienen por qué decidir el corte.

Ante los enredos, mejor cepillar con suavidad y paciencia que tirar más fuerte. Cortarlo todo no es la única solución. Tampoco cortar el pelo hace que crezca más grueso desde la raíz: las puntas recién cortadas pueden dar una impresión diferente.

Una peluquería que reciba bien a los pequeños

Para el artículo francés, Le Paternel habló con Khaled, de ZOUAK Artisan Coiffeur, en París. Conviene buscar un establecimiento acostumbrado a los niños: experiencia, un asiento adecuado y tiempo para que un recién llegado se familiarice con el entorno.

Pregunta cómo organizan una primera visita. Indica la edad de tu hijo y si le molestan los ruidos fuertes o que le toquen la cabeza. Una respuesta paciente vale más que una decoración infantil espectacular.

Prepararlo sin organizar una operación militar

Cuéntale con palabras sencillas qué va a pasar. Podéis jugar a cortar el pelo a un muñeco, mirar juntos la peluquería o ver cómo cortan a otra persona. Elige un momento en el que suela estar descansado y deja margen para que conozca el lugar.

Algunos niños están más tranquilos sentados sobre su madre o su padre. Un juguete conocido puede ayudar. Pide que le enseñen el pulverizador, el secador o la máquina antes de usarlos: un ruido corriente para ti puede asustarlo tan cerca.

Tu tranquilidad ayuda, pero que llore no significa que lo hayas preparado mal. Si está demasiado alterado para permanecer sentado con seguridad, parad y probad otro día. Terminar un flequillo no merece una experiencia aterradora.

Un pequeño hito familiar

Quizá quieras guardar un mechón o hacer una foto. O quizá solo te alegre que ahora sea más fácil lavarle la cabeza. No hay una reacción obligatoria.

Repetir una rutina agradable puede facilitar las siguientes visitas: la misma peluquería y, después, un paseo al parque o un cuento. El corte puede convertirse en algo cotidiano y tranquilo, aunque tú sigas echando de menos aquel primer rizo.

Leer el original en francés