El primer corte de pelo del bebé: ¿cuándo, por qué y cómo?

El primer corte de pelo del bebé: ¿cuándo, por qué y cómo?

El pelo de los bebés es raro. Algunos nacen con una buena mata. Otros, sin un pelo en la cabeza. Y luego están los casos intermedios: las tonsuras de monje, los mechones aislados en lo alto del cráneo. ¿Y el color? Con ese pelo «de nacimiento» nunca se sabe. Negro azabache con dos padres rubios. Pelirrojo con dos morenos. O rubio con dos rubios, claro. Todo puede pasar.

Y se vuelve aún más extraño: durante los primeros seis meses, el bebé pierde ese pelo inicial. A los calvos no les ocurre nada, obviamente. Poco a poco o casi de un día para otro. «Cariño, ¿estás segura de ese champú nuevo?».

«Al perro parece gustarle, en cualquier caso».

Después empieza a crecer el primer pelo «de verdad». Cada niño tiene su calendario. ¿Seis meses? ¿Un año? ¿Dos? En algún momento llegará la pregunta de si cortarlo. Vale, pero…

¿Cuándo?

En algunas culturas no hay nada que decidir: el primer corte tiene fecha. Como las revisiones pediátricas obligatorias francesas, pero sin cartilla sanitaria.

En algunas familias judías ortodoxas se tiene paciencia: se espera hasta el tercer cumpleaños. La tradición establece un paralelismo con los árboles, cuyos frutos no se recogen durante los tres primeros años. El corte es una celebración religiosa y familiar que marca el inicio de la educación religiosa. Eso sí, para quienes llevan tirabuzones laterales, esos ya son intocables.

Otras tradiciones son más rápidas. En familias musulmanas tradicionales se puede rapar al bebé a los siete días de nacer, junto con el sacrificio de una o dos ovejas: tradicionalmente una para una niña y dos para un niño. El original francés lo llamaba «bautismo»; se trata de la aqiqah, no de un bautismo cristiano.

Algunas familias chinas también rapan a los bebés, pero para celebrar el primer mes. La familia festeja ese corte de buena suerte con abundantes decoraciones, comidas y prendas rojas: el color de la fortuna. Suerte, desde luego, para el bebé con tonsura: pasa menos tiempo con el peinado de Alain Juppé.

Alain Juppé es un político francés conocido por sus entradas y su calvicie.

«Pues gracias, yo no había pedido nada».

¿Por qué?

¿Tu cultura o tus tradiciones familiares no fijan la primera cita? Te tocará decidir cuándo y, por tanto, por qué ha llegado la hora. ¿Cómo elegir el momento?

Si el flequillo le tapa continuamente los ojos, conviene pensar en recortarlo: reduce su campo de visión. El original iba más lejos y afirmaba que mirarse repetidamente el flequillo podía provocar estrabismo: «¿Qué me cuelga delante de los ojos? Ah, sí, mi pelo». Doscientas veces al día. Véase la aclaración al final sobre esa afirmación.

Otro caso urgente: no has intervenido a tiempo y los finos cabellos se han fusionado en rastas imposibles de desenredar. No es un problema en sí, pero, como no puedes evitar intentar deshacerlas, garantiza llantos cada vez que le lavas el pelo. Para prevenirlo, lo más fácil es pasar un cepillo de bebé cuando esté mojado, o incluso enjabonado. Desliza mejor.

Un motivo más polémico para el primer corte de un niño: con el pelo largo parece una niña. En el verano de 2018, Justin Timberlake publicó una foto de su hijo con una melena de estrella de rock. Algunos internautas se indignaron ante semejante ultraje a su idea de la decencia capilar. Muchos otros defendieron aquellos rizos adorables.

«Si esta foto no dice “Ciudad del Amor”, yo me retiro…»

Justin Timberlake, 6 de julio de 2018.

En realidad, si tu padre es Justin Timberlake y tu madre Jessica Biel, probablemente no tengas mucho que temer por tu estilo. Pero no olvidemos que el pelo de la nuca tiene la molesta tendencia a crecer más rápido que el resto. Niño o niña, cuando aparece un mullet, toca actuar.

¿Cómo?

Hay quien ha intentado cortarle el pelo al bebé en casa. Pero si no quieres problemas, mejor acudir a un profesional. Como Khaled —se pronuncia «Kaled»—, del salón ZOUAK Artisan Coiffeur, en el distrito 11 de París. Peluquero de bebés, niños y adultos de ambos sexos, y padre de dos hijos, también de ambos sexos, nos contó sus consejos y anécdotas sobre los más pequeños.

Para empezar, ¿cómo elegir el salón? Técnicamente, cualquier peluquero puede peinar a cualquiera. No existe una formación específica para bebés. Para Khaled, lo esencial es «asegurarse de ir a un sitio donde los niños sean bienvenidos». ¿Están expuestas las tarifas infantiles? ¿Hay cuentos junto a las revistas de adultos? ¡Anda, un sillón en forma de moto!

La cita está reservada. ¿Quién se encarga? Khaled ve de todo: padres, madres, abuelos e incluso cuidadores. Según su experiencia, las madres suelen tocar el pelo del niño para explicar el corte que quieren, quizá porque están algo nerviosas. Eso tensa al pequeño y complica el trabajo. Dice que los padres no suelen hacerlo. Entonces, ¿vamos?

Es una observación personal de Khaled, no una regla sobre madres y padres.

El cambio de peinado empieza ahora

No olvides hablarlo antes. «¡Te van a cortar el pelo por primera vez! Qué bien. A mí me lo cortó la tía Laura. Quedó fatal, pero volvió a crecer enseguida».

Y llega con tiempo si puedes, para que se acostumbre al lugar y mire a todo el mundo antes de que empiecen a tocarle la cabeza. Como mínimo, llega puntual: «Los peluqueros siempre van con retraso».

¿Ha llegado el momento? Las primeras veces, lo más sencillo es sentarlo en tu regazo. Los más pequeños no necesitan champú; basta con agua pulverizada. Un profesional experimentado sabrá distraerlo de ese hecho inquietante: ¡un desconocido está cortando parte de su ser!

Una compañera de Khaled peina siempre primero al peluche. Él cuenta muchas cosas y no duda en prometer alguna golosina como premio. «No se va todos los días a la peluquería». También avisa antes de usar herramientas que puedan sorprender, como la maquinilla o el secador.

¿Qué he hecho?

Al final no ha ido demasiado mal. Vais de camino a casa. El niño come su piruleta. Todos contentos. Esta noche, quizá mañana, puede que tengas un pequeño momento de estupor. Te mirará con unos ojos agrandados por el pelo más corto y te darás cuenta de que parece de pronto mucho más mayor.

Se acabaron la pelusilla, la pobre tonsura y el pelo revuelto de recién nacido. A él le dará completamente igual, pero tú te emocionarás. Esa primera visita cierra un capítulo.

«Conviértelo en un ritual que les apetezca repetir», concluye Khaled. «Vuelve al mismo peluquero si ha ido bien y prepara siempre las mismas actividades: tomar chocolate, ir al parque, comer un helado, ver dibujos. Que sea una fiesta».

¿Tienes un peluquero infantil que recomendar? Escríbenos. Lo compartiremos.

Foto: Tommy van Kessel.

Leer el original en francés

Referencias y enlaces del original
  1. Referencia 1 — fr.wikipedia.org
  2. Referencia 2 — fr.wikipedia.org
  3. Referencia 3 — fr.wikipedia.org
  4. Referencia 4 — fr.wikipedia.org
  5. Referencia 5 — en.wikipedia.org
  6. Referencia 6 — maps.app.goo.gl
  7. Referencia 7 — Le Paternel (French)
  8. Referencia 8 — unsplash.com